Una vez más está pasando, la reciente operación realizada por las autoridades de Estados Unidos, que dejó 86 conductores de camión detenidos y cientos de unidades fuera de circulación, merece nuestra atención por una razón que va más allá de los números.
Estados Unidos ha venido poniendo mayor atención en el cumplimiento de las reglas que rigen el transporte. Licencias, seguridad, documentación, requisitos para los conductores y condiciones para operar están siendo revisados con mayor rigor.
Para quienes participamos en el comercio entre México y Estados Unidos, esto sin duda alguna es una señal de alerta, pero también una oportunidad para hacer las cosas mejor.
En una operación logística internacional no basta con encontrar un camión disponible o conseguir una buena tarifa. Necesitamos asegurarnos de que nuestros proveedores cumplen con los requisitos necesarios para operar y que cuentan con la capacidad para responder cuando una inspección o una situación inesperada afecta el servicio.
Esto es especialmente importante en el transporte transfronterizo. Una carga que cruza la frontera depende de muchas personas, empresas y procesos. Si uno de ellos falla, el impacto puede llegar directamente al cliente, siempre se refleja en tiempo y costos.
Por eso, creo que el futuro de la logística entre México y Estados Unidos estará cada vez más relacionado con cumplimiento, seguridad y confianza.
El mensaje para nuestra industria es sencillo: no se trata solamente de cruzar la frontera; se trata de tener la capacidad y los controles necesarios para hacerlo de manera segura, legal y confiable.
Como empresas mexicanas que queremos crecer en el mercado estadounidense, debemos entender que entrar a este mercado significa también elevar nuestros propios estándares.